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Turrones, polvorones, roscones,… Descubre los orígenes de los dulces navideños

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La Navidad es una fiesta mágica llena de ilusión, luces, adornos y también para muchos, de melancolía. Es época de reunirse, bueno «era» época mejor dicho. Este año sin duda no serán unas navidades muy normales por culpa de la Covid-19. Las tradicionales comidas y cenas en familia o con los compañeros de trabajo no serán lo mismo debido a las limitaciones de «aforo» y horarios en las casas y locales.  Pero los que seguro no van a faltar en la mesa de todos los hogares, y sin límite de cantidad, son los dulces de Navidad. Turrones, polvorones y mazapanes son, junto con los regalos, las estrellas indiscutibles en estas fechas tan entrañables pero ¿sabes el origen de estos sabrosos alimentos?

Turrones. Todos hemos disfrutado de su riquísimo sabor y su gran variedad desde pequeños. Pero lo que tal vez no sepas es que este producto, como la mayoría de repostería navideña, fue introducido por los árabes en las costas del mediterráneo. En Al-Ándalus ya se utilizaba la almendra y la miel para la fabricación de numerosos dulces. Ellos buscaban un alimento que pudiera aguantar las travesías de los ejércitos sin que se pusiera malo y la composición del turrón lo convertía en un producto muy útil, al aguantar en perfecto estado durante mucho tiempo y por su gran valor energético.

Los árabes los trajeron a las costas mediterráneas, principalmente a España e Italia. Nuestro turrón nace en el siglo XV en el Reino de Valencia y desde entonces no falta en la mesa en Navidad. Los más populares son los de Jijona (Alicante) incluso existe una leyenda que cuentan sus habitantes sobre el origen. “Por aquellos tiempos el Rey contrajo matrimonio con una princesa escandinava, por lo cual tuvo que venir a estas tierras dejando atrás su frío país de origen. La princesa se sintió muy triste al no poder disfrutar de los bellos paisajes nevados de su país. El rey, desesperado al ver a la nueva reina decaída, tuvo la idea de plantar miles de almendros en todos sus territorios alrededor del castillo. Cuando florecieron, sembraron el paisaje de tonalidades blancas, de modo que todo parecía nevado; y así, la princesa recuperó su felicidad. Desde entonces, los habitantes de Jijona recogen los frutos de los almendros para elaborar con ellos el turrón y sus derivados”.

Polvorones. ¿Quién no se ha llevado a la boca un polvorón y ha intentado decir Pamplona? Pues la próxima vez que disfrutes de su delicioso aroma sabrás que estos dulces son típicos de Andalucía (Estepa y Antequera) desde el siglo XVI cuando era común utilizar la manteca de cerdo para los productos de repostería. Además de ser típicos en esta región también forman parte de la gastronomía navarra y vallisoletana.

Mazapanes. En 1512 se tiene por primera vez constancia de la primera referencia de este alimento en Toledo, donde el mazapán se consume durante todo el año. Lo que no está tan claro es su origen lleno de leyendas e historias. Muchos piensan que fue introducido en la Península Ibérica por los árabes con la invasión musulmana en el siglo VIII. También se piensa que los cruzados y peregrinos se encargaron de sumar este manjar a nuestra gastronomía. Otra leyenda bastante extendidad explica que, durante un periodo de hambruna tras la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, unas monjas del Convento de San Clemente de Toledo usaron huevos y almendras para elaborar este manjar con el que la ciudad pudo alimentarse. Algunos afirman que este producto elaborado con pasta de almendra y miel proviene de Grecia.

Peladillas. Estas exquisitas almendras confitadas proceden de la Comunidad Valenciana.Casinos y Alcoy son los principales productores de peladillas del país. De hecho, en la localidad alicantina estuvo la primera fábrica de peladillas de España. Su origen es romano donde ya se regalaba para celebrar los nacimientos y los enlaces matrimoniales. En Grecia se llaman «Koufeta», en Italia «Confetto» y en Francia «Dragée». Ricas, ¿verdad?

Roscones de Reyes. Rellenos de nata, crema o trufa son el postre y la merienda típica del Día de Reyes. Su origen se remonta a la Antigua Roma, durante la celebración de la Saturnalia o Saturnales. Esta fiesta de los esclavos se hacían en honor a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas y se celebraba a mediados de diciembre. Dentro de esa torta se introducía un haba que era símbolo de prosperidad y fertilidad, y áquel al que le tocaba tenía un buen año. Esta tradición permaneció con el paso del tiempo y en países como Francia era muy celebrada por la aristocracia gala. La fiesta del «Rey del Haba» era famosa y todos se reunían para ver quien era el afortunado en conseguir la ansiada legumbre. Pero en el siglo XVIII un cocinero quiso alegrar la velada al rey Luis XV introduciendo una moneda de oro dándole menos valor al haba. En nuestro país, la costumbre tal y como la conocemos se la debemos al rey Felipe V, aunque pronto la moneda fue cambiada por una figurita.

Dulces de los conventos. Seguro que has probado estas joyas elaboradas de manera artesanal de las que puedes disfrutar durante todo el año. Durante siglos sus recetas han pasado de mano en mano en las cocinas de los conventos manteniendo un sabor único elaborado con ingredientes de primera calidad como azúcar, huevos, almendras, aceite de oliva, harina, anís o ajonjolí.

 

 

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Cultura

Descubre los secretos de Rodrigo Botet, la «plaza de los patos»

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plaza de los patos

A veces recorriendo el callejero de València descubrimos que hay calles que no existen. Lugares que conocemos más por el nombre popular que por el verdadero. Y eso es precisamente lo que le sucede a uno de los rincones más hermosos de la capital del Turia.

¿Cuántas plazas de los patos hay València? Muchas, pero ninguna de ellas recibe oficialmente dicho nombre. Una es la plaza san Vicente Ferrer, justo a medio camino de la calle del Mar, en la que destaca una estatua del santo. Pero hoy hablaremos de «otra» plaza de los patos, la plaza de Rodrigo Botet.

Situadas bajo cuatro plátanos de sombra, embelesando con el rumor de sus surtidores, se encuentran las hijas del Cielo y la Aurora, la fuente de las Tres Gracias con sus atributos musicales, el mirto y la rosa.

La fuente de las representantes de la Gracia, la Belleza y la Fertilidad, hechas de hierro colado, recibieron pronto el sobrenombre por el que se le conoce popularmente al lugar, la de los patos.

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Bodas reales, Academia…

Levantada en 1909 en el centro de la misma no fue siempre ese su sitio ya que anteriormente estuvo en la plaza de las Barcas, donde ahora comienza la calle del Pintor Sorolla. Pero este enclave decimonónico guarda siglos de historia ya casi olvidada y borrada por el paso de los años. Nadie que camine por la plaza podría imaginar que allí mismo se celebraron en el S.XV las bodas reales de Alfonso el Magnánimo con María de Castilla.

Porque la que fuera conocida históricamente “Plaza de San Jorge” fue lugar de nobles y reyes. Recibía ese nombre ya que allí se encontraba la puerta principal de la iglesia y el colegio, fundados por los caballeros de la Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324.

Allí los caballeros del Centenar de la Ploma, quienes tenían la importante misión de custodiar la bandera del Reino en las escaramuzas militares, celebraban ceremonias religiosas en honor a la conocida como Virgen de las Batallas.

Pocos son los que recuerdan que en esa plaza se alzaba el palacio de los Vilaragut, familia noble de linaje próximo a los monarcas valencianos desde Jaime I el Conquistador. El edificio tenía un pasaje secreto que comunicaba directamente con la iglesia de la Orden.

Pero ningún soldado o caballero puede luchar contra el tiempo, y éste fue el culpable del deterioro del palacio de los Vilaragut que vio como se convertiría muchos años más tarde en sede de un banco, del Ateneo mercantil, del Frente de Juventudes y de la Academia Castellano.

En este centro de enseñanza los jóvenes de la década de los años 30 del siglo XX y la posguerra estudiaban el bachillerato para ingresar en la Universidad mientras las chicas aprendían cultura general, mecanografía y taquigrafía para poder ser secretaria de algún empresario o industrial de la época.

Academia Castellano finales los 40. foto: http://academianau.blogspot.com/

Primer hotel de cuatro estrellas

Pero como decíamos, el tiempo pudo con el palacio que fue derruido levantándose en su lugar el primer hotel de cuatro estrellas, el Astoria.

De hecho, a la plaza también se le conoció como la plaza del Astoria. En 1955 se colocó la primera piedra en el solar de la Academia. De los Vilaragut quedó tan solo el rótulo de una calle que va a la plaza.

Y la historia dio paso a otra historias como las que acogió en su interior el lujoso y popular hotel.

Bodas, intelectuales, actores, actrices, famosos, toreros y un largo etcétera dieron vida a las paredes del antiguo Astoria, quien ahora también ha pasado a la historia para acoger otro lujoso hotel, uno de cinco estrellas, el Only You.

Edificio Aznar. Foto: Hugo Román

 

Rodeada de fincas del XIX y comienzos del XX, entre las que destaca la hermosa fachada modernista del edificio Aznar, la historia y los años pasan, pero allí permanece la fuente de los patos .

¿Cuál es su nombre realmente? Su nombre oficial es el de fuente de “las tres ninfas”.

Si buscamos en el callejero o en el navegador la plaza de los patos no lograremos dar con esa plaza, ya que no existe.

Solamente lo hace con ese nombre en el imaginario colectivo. Y a pesar del tiempo todavía se encuentra ahí, en el mismo lugar, con su bella y sonora fuente, aguardando a todo aquel que busque un poco de paz en medio de nuestra viva ciudad.

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